El diagnóstico de esta patología se basa principalmente en la sudoración excesiva que algunas personas presentan en ocasiones que no son las normales para tener una transpiración excesiva cuando no se está haciendo actividad física, lugares donde no hace calor,etc., donde en principio la actuación del disparador que controla la temperatura corporal no debería actuar.

Además, la gran mayoría de personas que sufren de hiperhidrosis, la sufren especialmente en algún sitio en particular del cuerpo (focalizada): manos, pies, axilas.

Normalmente es el propio paciente el que observando y comparando con el resto de personas, se da cuenta que no tiene una sudoración normal. Estamos hablando, por supuesto, siempre de personas que no tienen ningún tipo de enfermedad que puedan afectar a la normalidad de su transpiración.

Hay diferentes técnicas clínicas para diagnosticar dicha hiperhidrosis, aunque son técnicas que están orientadas a la falta de sudoración, se utilizan de forma experimental en el diagnóstico clínico de la hiperhidrosis. Por ejemplo las técnicas colorimétricas, evaporimétricas y electrofisiológicas.

En definitiva el auto-diagnóstico sólo se puede basar en las evidencias que cada persona vive en su vida diaria.

Cabe decir que no solo las personas que sufren de hiperhidrosis buscan soluciones; aquellos que aunque no llegue a ser una sudoración en exceso se sienten incómodos por su sudor también buscan trucos o soluciones para combatirlo.

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